Es la pantalla que más gente se salta al crear la cuenta y la única que importa cuando algo se tuerce. Vale la pena dedicarle cinco minutos hoy.
Elige por disponibilidad, no por cariño
El mejor contacto de confianza no es a quien más quieres: es quien contesta el teléfono a las dos de la mañana. Alguien que suele estar despierto tarde, que vive cerca, o que sencillamente mira el móvil.
Con dos o tres basta. Una lista larga diluye la responsabilidad: cuando todas creen que responderá otra, no responde ninguna.
Tienen que confirmar, y eso es a propósito
Cuando añades a alguien, recibe una invitación y tiene que aceptarla. Antes bastaba con escribir un teléfono, y esa persona se enteraba de que era tu contacto de confianza el día que le llegó tu ubicación en vivo sin haberla pedido.
La confirmación también comprueba que el correo es realmente suyo. Un error de una letra mandaba tus viajes a un desconocido y, en la emergencia, el aviso no llegaba a nadie.
Si una invitación lleva días sin aceptarse, escríbele. Un contacto sin confirmar no recibe nada, ni siquiera un SOS.
Qué recibe cada contacto, y cuándo
Puedes decidir, contacto por contacto, si le avisamos al empezar y terminar cada viaje o solo ante un SOS. Quien tiene la app recibe una notificación; quien no la tiene, un correo.
Al final del viaje, tu pantalla te dice a quién se avisó y por qué canal. Si a alguien no le llegó nada porque no tiene correo ni cuenta, también te lo dice: es justo lo que necesitas saber antes de la próxima vez.
Lo que ven es tu viaje, no tu vida
Un contacto de confianza ve el viaje en curso mientras dura: por dónde vas, el nombre de pila de tu conductora y una placa parcial. No ve tu historial, ni tus direcciones guardadas, ni cuánto pagas.
Puedes quitar a cualquiera de la lista en cualquier momento, sin explicar nada.
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